Nuestra Doctrina

Propósito de Existencia

24 razones por las que existimos como Iglesia

  1. Predicar a Jesucristo, y a Él crucificado, sepultado, resucitado y que viene otra vez.
  2. Presentar el camino de salvación en Cristo a los perdidos.
  3. Edificar a los santos en su fe a través de servicios regulares de adoración, servicios de oración, y estudios bíblicos con testimonio cristiano.
  4. Extender este ministerio por medio del apoyo material y en oración de programas misioneros.
  5. Ser columna y baluarte de la verdad de Dios en medio de los tiempos de apostasía espiritual en que vivimos.
  6. Contender ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
  7. Predicar todo el consejo de Dios a fin de que Dios sea glorificado, los incrédulos vengan al conocimiento de la verdad en Cristo, y los creyentes sean conformados a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.
  8. Ser de edificación y ayuda espiritual al remanente del Señor que profesa una ferviente y genuina hambre espiritual por la verdad de la Palabra de Dios y el conocimiento del Señor Jesucristo.
  9. Proclamar los 66 libros de la Biblia judeo-cristiana como las Sagradas Escrituras, ya que ellas son las que dan testimonio de la verdad de Dios, nuestro Señor Jesucristo, y son el medio para preparar enteramente en toda buena obra a los creyentes.
  10. Promover la predicación de la Biblia como el medio escogido por Dios para salvar a los incrédulos de la condenación del pecado y a los creyentes del poder del pecado.
  11. Retener la forma de las sanas palabras de la Fe Cristiana bíblica e histórica.
  12. Encomendar a hombres fieles, que sean idóneos, la Fe Cristiana bíblica e histórica que se nos ha encomendado, para que ellos a su vez enseñen también a otros.
  13. Enseñar y enfatizar la doctrina de la separación bíblica como parte integral de la vida de un verdadero hijo de Dios, así como el principio que nos ha de guardar de ser partícipes de la filosofía, prácticas y métodos contrarios a las Escrituras que son comunes en el cristianismo de nuestros días.
  14. Enseñar a los creyentes a discernir bíblicamente los tiempos de apostasía en que vivimos.
  15. Enseñar bíblicamente la doctrina de la santificación, insistiendo en que es el antídoto bíblico para no sucumbir bajo la carnalidad, la cual es el pecado dominante del Cristianismo de nuestros días.
  16. Enfatizar que vivir piadosamente es la voluntad de Dios para sus hijos, y que tal vida traerá como consecuencia persecución y padecimientos, de los cuales nos puede librar el Señor.
  17. Preparar a los creyentes en el conocimiento del Hijo de Dios con el deseo que experimenten en sus vidas la realidad de una vida nueva en Cristo Jesús y el poder de Su resurrección, llegando a ser perfectos, es decir, maduros en la fe, siendo así conformados más y más a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.
  18. Fomentar en los creyentes, como producto de su caminar profundo con Dios, una vida eficiente como cristianos ganadores de almas y edificadores de los santos.
  19. Inspirar e inculcar visión misionera y dedicación para el evangelismo, basados en los fundamentos de la fe evangélica.
  20. Apoyar a los creyentes, que forman parte de la membrecía de la iglesia, en la educación cristiana de sus hijos con el propósito de que: (1) las vidas de sus hijos sean conformadas a la imagen del Señor Jesucristo; (2) sus hijos encuentren, hagan y terminen la voluntad de Dios para sus vidas; (3) sus hijos sean ciudadanos espiritualmente y culturalmente capaces de fomentar en la sociedad los principios de moralidad, honestidad y ayuda tal como se establecen en las Sagradas Escrituras.
  21. Ser una extensión de los esfuerzos espirituales en los hogares para criar a los hijos en el temor de Jehová. Debido a que creemos que Dios instituyó el hogar como una institución divina para la crianza de los hijos, es también nuestro objeto como Asociación, cooperar con los padres para lograr tan loable responsabilidad.
  22. Promover el desarrollo espiritual, moral, social, intelectual, emocional, y físico de cada creyente a su máximo potencial para que se envuelva en servir a su prójimo de acuerdo a la voluntad de Dios.
  23. Constituirse como una institución de enseñanza basada en las Sagradas Escrituras, enseñando el evangelio completo sin límites, a fin de que Cristo sea formado en cada creyente;
  24. Guiar a cada creyente a que encuentre, haga y termine la perfecta voluntad de Dios para su vida y esté dispuesto a entregarle a Dios lo que más ama.

Aquí están algunas predicaciones acerca del propósito de la existencia de la Iglesia Cristiana Bíblica Monte Moriah.

Versículos usados por el Señor

Estos versículos han sido usados por el Señor para definir la posición y propósito de existencia de la Iglesia Cristiana Bíblica Monte Moriah.

Versículos

  • nesis 22:2 – Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré.
  • 1 Crónicas 22:1 – Y dijo David: Aquí estará la casa de Jehová Dios, y aquí el altar del holocausto para Israel.
  • 2 Samuel 7:11 – … Asimismo Jehová te hace saber que Él te hará casa.
  • 2 Crónicas 3:1 – Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo.
  • Esdras 7-10.
  • Isaías 1:9 – Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
  • Isaías 10:21 – El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte.
  • Isaías 37:4 –… eleva, pues, oración tú por el remanente que aún ha quedado.
  • 1 Tesalonicenses 4:3, 7 – pues la voluntad de Dios es vuestra santificación…Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
  • 1 Timoteo 3:15 – para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.
  • Judas 1:3 – Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
  • Hechos 20:27 – porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
  • Amós 8:11-12 – He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. 12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.
  • 1 Corintios 1:21 – Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.
  • 2 Timoteo 1:8-9 – Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios, 9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.
  • 2 Timoteo 1:13 – Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús.
  • 2 Timoteo 2:2 – Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
  • 2 Timoteo 2:19 – Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
  • 2 Timoteo 3:1 – También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
  • 2 Timoteo 3:12 –Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
  • 2 Timoteo 3:16, 17 – Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
  • 2 Timoteo 4:1-4 – Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
  • Romanos 6:1-4 –¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? 2En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él? 3¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.
  • Romanos 6:12-14 –No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; 13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
  • Romanos 6:22 – Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
  • Romanos 8:29 – Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
  • Gálatas 4:19 – Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.
  • Colosenses 1:28 – a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.
  • Tito 2:11-14 – Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
  • Romanos 12:1,2 – Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo; sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
  • Efesios 4:11-16 – Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,  15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,  16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
  • Filipenses 3:7-14 – Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, 9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; 10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, 11 si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. 12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.  13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
  • Gálatas 2:20 – Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Credo Doctrinal

Nuestro Credo

Creo en la inspiración verbal y plenaria de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento; la existencia de un solo Dios en tres divinas personas: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; la creación del hombre como un hecho directo de Dios; la Deidad de nuestro Señor Jesucristo y Su identificación como el Hijo de Dios; Su encarnación y nacimiento virginal; Su redención por los pecados de la humanidad a través de Su sangre derramada en la cruz del Calvario; Su resurrección corporal de la tumba; Su poder para salvar a los hombres de la condenación del pecado, santificarlos del poder del pecado y separarlos de la reputación del pecado; el nuevo nacimiento mediante la regeneración efectuada por el Espíritu Santo; la distinción entre ser nacido del Espíritu y ser lleno con el Espíritu Santo; la Segunda Venida Premilenial del Señor Jesucristo; y la dádiva de la vida eterna por la gracia de Dios.

Artículos de Fe

Creemos en la inspiración verbal y plenaria de la Biblia

Compuesta de sesenta y seis libros, dividida en dos departamentos: el Antiguo Testamento y Nuevo Testamento; y que ésta es la Palabra de Dios, la completa revelación a la humanidad del plan y la historia de redención. Mantenemos una lealtad inamovible a la Biblia, creyendo que cualesquier cosa que dice es verdad y que todas las cosas deben ser juzgadas por la Biblia. Ésta debe ser nuestra regla diaria de conducta y caminar de la vida cristiana (1 P. 1:25; 2 P. 1:19, 20, 21; 2 Ti. 3:16).

Creemos en la doctrina bíblica de la Trinidad

Creemos que en la unidad de esta Deidad hay tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; y Ellos son iguales en sabiduría, poder, justicia, santidad, verdad y bondad, los benditos tres en uno (Mt 28:19; 3:16, 17).

Creemos en la Encarnación y Nacimiento Virginal de nuestro Señor Jesucristo

Creemos en la Encarnación y Nacimiento Virginal de nuestro Señor Jesucristo y que Él es Dios mismo y perfecto Hombre en una Persona, cien por ciento Dios y cien por ciento Hombre, el cual es un solo Cristo y nunca puede ser dividido (Gá. 4:4; Lc. 1:35; Fil. 2:5-8).

Creemos en el sacrificio sustitutivo de Cristo

Creemos en el sacrificio sustitutivo de Cristo por los pecados de la humanidad a través de Su sangre derramada en la cruz del Calvario; no sólo por los pecados voluntarios sino también por el poder del pecado (1 P. 2:24; 2 Co. 5:21).

Creemos en la resurrección corporal de Cristo de la tumba

Creemos en la resurrección corporal de Cristo de la tumba; que Él tomó Su cuerpo otra vez, con todo lo perteneciente a las perfecciones de la naturaleza del hombre; que Él ascendió a los cielos para estar a la diestra de Dios el Padre hasta que regrese para juzgar a todos los hombres en el día final (Mt. 28:5, 6; Hch. 1:3; Lc. 24:39).

Creemos en la segunda venida premilenial de Cristo de regreso a la Tierra

Creemos en la segunda venida premilenial de Cristo de regreso a la Tierra, y que Su venida personal es siempre inminente (Ap. 22:20; Hch. 1:11). Su segunda venida debe ser vista en dos advenimientos: el primer advenimiento es una venida secreta en el aire para tomar a Sus santos vivientes (1 Ts. 4:13-18); el segundo advenimiento es público, en el cual Sus pies se posarán sobre el Monte de los Olivos (Mt. 24:30; Ap. 1:7; Zac. 14:3, 4). Creemos que el primer advenimiento de Su segunda venida vendrá a dar por terminada la era de la iglesia. El segundo advenimiento de Su segunda venida será para pelear la batalla de Armagedón y para establecer Su Reino en la Tierra y reinar en ella por mil años (Ap. 19:11-21; Ap. 20).

Creemos en la resurrección de los santos para vida eterna

Creemos en la resurrección de los santos para vida eterna como parte de su recompensa por la gratuita gracia de Dios, y en la resurrección de los impíos para el juicio final y la muerte eterna (Jn. 5:28, 29; 1 Ts. 4:16-18; Ap. 20:11-15).

Creemos en la doctrina escritural de la justificación por fe

Creemos en la doctrina escritural de la justificación por fe, únicamente a través de la gracia de Dios y no por las obras. Una persona debe nacer de nuevo para entrar en el reino de Dios (Jn. 3:3; Ro. 5:1; 4:16; Ef. 2:8, 9).

Creemos en la doctrina escritural de la santificación

Creemos en la doctrina escritural de la santificación, y que esta experiencia de gracia, llevada a cabo en el corazón de un creyente justificado por fe, es una obra instantánea o crisis en la que Dios crucifica el poder del pecado, seguida de un proceso en el cual Dios conforma nuestro ser a la persona de Cristo. Creemos que Dios no sólo tiene poder para salvar a los hombres de la condenación del pecado, sino para santificar a los hombres del poder del pecado, y aun para separar a los hombres de la reputación del pecado. Creemos en el llamado bíblico a “ir adelante a la perfección”, es decir, a la madurez espiritual. Creemos que un creyente puede llegar a amar a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con todas sus fuerzas y con toda su mente;  y que es posible que viva en armonía con la voluntad de Dios sin ceder a la tentación al pecado, pudiendo así decidir no pecar contra Dios; aunque reconocemos que mientras el creyente esté en este cuerpo humano, siempre tendrá la posibilidad de pecar. Por lo tanto, nos oponemos a la falsa doctrina de “perfección sin pecado”, sin dejar de enfatizar el llamado bíblico a limpiarnos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (He. 2:14; Jn. 17:17; 1 Ts. 4:3; 5:23; Gá. 5:24; Hch. 26:18; Dt. 6:5; Mr. 12:30; He. 6:1; 2 Co. 7:1).

Creemos en la distinción bíblica entre ser nacido del Espíritu y ser lleno con el Espíritu Santo

Creemos en la distinción bíblica entre ser nacido del Espíritu y ser lleno con el Espíritu Santo (Jn. 3:5, 6; Tit. 3:5; 1 Co. 12:13; Hch. 1:5, 8; 2:4, 17; 10:44, 45; Ef. 5:18). Creemos que todo aquel que se arrepiente genuinamente de su pecado y deposita su fe en Jesucristo como su único y suficiente salvador, es nacido de nuevo por la obra del Espíritu y es bautizado o colocado en el cuerpo de Cristo, siendo Cristo ahora su cabeza. Asimismo, el creyente que ha sido santificado, puede ahora ser bautizado o lleno con el Espíritu Santo, para vivir así una vida en la esfera del Espíritu. Nos oponemos rotundamente a los movimientos y creencias Carismáticas y Neo-Pentecostales. Creemos que un cristiano puede y debe ser lleno con el Espíritu. Creemos que el fruto del Espíritu será evidente en la vida diaria del creyente lleno del Espíritu (Ef. 5:9; Gá. 5:22, 23).

Creemos en la creación del universo a través de un acto directo de Dios y que Él mismo lo sustenta

Creemos en la creación del universo a través de un acto directo de Dios y que Él mismo lo sustenta. Estamos rotundamente en contra de cualquier forma de evolución (Gn. 1:1; Jn. 1:3; Col. 1:16, 17; He. 1:10; Ro.5:12).

Creemos en el evangelismo bíblico

Creemos en el evangelismo bíblico y en tener una mente misionera al apoyar aquellos ministerios que se apegan genuinamente a la Palabra de Dios (Mt. 28:19, 20; Hch. 26:18, 19; Ro. 10:14, 15).

Creemos en la Separación Bíblica como uno de los distintivos bíblicos de nuestra Fe Cristiana

Creemos en la Separación Bíblica como uno de los distintivos bíblicos de nuestra Fe Cristiana. Creemos que la Biblia demanda que todo genuino cristiano debe separarse del mundo y del pecado hacia Dios; es decir, la separación bíblica no es sólo una separación del pecado, sino una separación hacia Dios. Si ambos aspectos no conforman nuestra definición de separación no podemos hablar de genuina separación bíblica. Sin embargo, debemos ser cuidadosos en enfatizar que la verdad fundamental es que “la salvación es sólo por medio de la gracia.” Pero, debido a que la vida cristiana se arraiga en la obediencia bíblica, creemos firmemente que la doctrina cristiana y el carácter piadoso son inseparables. Creemos que el carácter cristiano es una consecuencia y evidencia del Nuevo Nacimiento y no su causa; por lo tanto, lo consideramos parte importante del testimonio cristiano. No creemos que somos infalibles, pero sí creemos que todo cristiano debe rendir su vida a la voluntad de Dios revelada en la inerrante e infalible Palabra de Dios. La vida cristiana trasformada, fervientemente desea andar diariamente en el camino que exalta al Señor Jesucristo. Los principios absolutos de la Palabra de Dios nos animan a alejarnos de toda cosa dudosa relacionada a la época en que vivimos (Mt. 7:1; Ro. 6:1, 2, 11, 12; 1 Ts. 4:3; 5:22; 2 Co. 6:14-7:1; Gá. 1:4; 2 Ti. 2:19; Tit. 2:11, 12; 1 Jn. 2:15; 2:29; 3:9).

Creemos en las dos ordenanzas designadas para la iglesia local

Creemos en las dos ordenanzas designadas para la iglesia local:

  1. El bautismo en agua por inmersión, como un testimonio externo de haber aceptado a Jesucristo como el Salvador personal del alma y la vida.
  2. La cena del Señor, la cual puede ser tomada por todo aquel presente quien es genuinamente nacido de nuevo y está en comunión con el Señor. Los elementos del pan y jugo de la vid, usados en la cena del Señor, representan el cuerpo y la sangre de Cristo, y son solamente símbolos de Su muerte que anunciamos hasta que Él venga (Mt. 28:18-20; Hch. 8:36, 37; 19:4; 1 Co. 11:23-29).

Razón por la que nos llamamos Iglesia Cristiana Bíblica Monte Moriah

La palabra “Iglesia”

La palabra “Iglesia” viene de la palabra griega ekklesía que significa “llamados fuera.” La iglesia está conformada por todos aquellos que han nacido de nuevo (Jn. 3:3), han sido bautizados por el Espíritu Santo en el cuerpo de Cristo (1 Co. 12:13) y son llamados fuera del mundo para honrar al Señor en sus vidas. “Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” (Ef. 5:25-27). Es nuestro deseo que nuestro Señor Jesucristo santifique y purifique de tal manera nuestras vidas que podamos ser presentados delante de Él como una iglesia gloriosa, sin mancha y arruga, para Su honra y gloria. Como Iglesia declaramos que nuestra Cabeza es Jesucristo y sólo Él es nuestro Señor a Quien debemos absoluta obediencia. Declaramos que conocemos la voluntad de nuestro Señor a través de Su Palabra, la cual es inspirada por Dios, es infalible e inerrable y es la norma de conducta para nuestra fe y práctica.

Con respecto a la palabra “Cristiana”

Con respecto a la palabra “Cristiana,” la Biblia nos dice que los discípulos del Señor fueron llamados por primera vez “cristianos” en Antioquía de Siria (Hch. 11:26). La razón de este nombre es que proclamaban a Jesucristo como el Mesías, Su resurrección y Su muerte expiatoria por sus pecados. Estas personas, de haber sido antes paganos, ahora se identificaban plenamente con la persona de Jesucristo. Eran ahora seguidores del Camino, pues Jesús es el Camino. Habían encontrado en Jesucristo la verdad, pues Él es la verdad, y habían obtenido la vida eterna, ya que Cristo es la vida. Pablo lo describe claramente diciendo “Para mí el vivir es Cristo” (Fil. 1:21); “Con Cristo estoy juntamente crucificado, ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gal. 2:20); “a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre” (Col. 1:28); “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo” (Rom. 8:29). Nos llamamos Cristianos porque Cristo es nuestro Señor, nuestro modelo de vida, nuestra inspiración, y nuestro todo. “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gal. 4:19).

Con respecto a la palabra “Bíblica”

La razón por la que nos llamamos Iglesia Bíblica es que como Iglesia declaramos que la Biblia y sólo la Biblia es nuestra única regla de fe y práctica. Somos una iglesia y ministerio no-denominacional e independiente sin adhesión a ninguna denominación ya que deseamos que nuestra teología y principios no sean influenciados por ningún sistema teológico, sino sólo por la Biblia, la Palabra de Dios. Deseamos predicar y enseñar sin ninguna predisposición denominacional o compromiso ministerial, apegándonos exclusivamente a las Sagradas Escrituras.

El nombre “Monte Moriah”

El nombre “Monte Moriah” fue escogido para nuestra Iglesia debido a lo que dicho monte representa en las Escrituras. Este es el monte al cual Dios le pidió a Abraham que llevase a su hijo Isaac, su único, a quien Abraham amaba, para entregárselo en holocausto (Gn. 22:2). El Monte Moriah es el monte de la consagración a Dios de aquello que más amamos. La obediencia y entrega incondicional que, por la fe, Abraham manifestó a Dios en dicha ocasión en el Monte Moriah, debe ser la meta de todo creyente en cuanto a su relación con Dios, así como el apóstol Pablo lo menciona en Romanos 12:1, 2, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Es nuestra visión que cada creyente encuentre, haga y termine la perfecta voluntad de Dios para su vida y esté dispuesto a entregarle a Dios lo que más ama. Asimismo, en el Monte Moriah se edificó el Templo de Salomón, en donde se erigió el altar del Señor para la presentación constante de sacrificios al Señor (2 Cr. 3:1). Es nuestro deseo que la vida de cada creyente que se identifica con nuestra Iglesia sea una ofrenda encendida de olor grato al Señor (Gn. 8:20-21; Ef. 5:2).

Posición Eclesiástica

Nuestra posición eclesiástica

La Iglesia Cristiana Bíblica Monte Moriah es el nombre del cuerpo local de creyentes que profesa ser una Iglesia cristiana, bíblica, independiente, fundamental, premilenial y evangelística con énfasis en una vida cristiana separada, santificada y llena del Espíritu. La esencia principal y la esperanza de la Iglesia Cristiana Bíblica Monte Moriah es enseñar el evangelio en su totalidad y sin límites basándose exclusivamente en las Sagradas Escrituras, a fin de que Cristo sea formado en cada creyente; tomando una posición firme en contra de los movimientos contemporáneos que no estén en armonía con las Escrituras, mientras que se apega firmemente, sin compromisos ministeriales y denominacionales, a los linderos antiguos del Cristianismo bíblico histórico.

Posición Separatista

Nuestra posición como separatistas

Creemos que la separación bíblica no es sólo una separación del pecado, sino una separación hacia Dios. Si ambos aspectos no conforman nuestra definición de separación no podemos hablar de genuina separación bíblica.

Creemos que un separatista bíblico es un creyente nacido de nuevo que cree en la Biblia, busca armonía entre la sana doctrina y la práctica sana, es decir, entre la verdad y la práctica, y en su testimonio público y privado, a través de la separación personal, es militante en contra del pecado y la creciente apostasía, y al mismo tiempo está lleno del amor de Dios.

Posición Fundamentalista

Nuestra posición como fundamentalistas

Nuestra posición fundamental está basada en el Fundamentalismo Histórico Cristiano y Evangélico, y no en la definición contemporánea de Fundamentalismo.

Dicho Fundamentalismo Histórico es la exposición literal de toda afirmación y actitud bíblica, y de forma militante, de toda afirmación y actitud no-bíblica; así como la exaltación del Evangelio de Cristo a través de una separación bíblica, en pureza y verdad, del pecado y del error para la gloria de Cristo.

Un Fundamentalista, en este contexto, es un creyente nacido de nuevo en Cristo que:

  • Mantiene alianza inamovible a la inerrante, infalible y verbalmente inspirada Palabra de Dios;
  • Cree que lo que dice la Biblia es la verdad;
  • Juzga todas las cosas según la Biblia y es juzgado sólo por ella;
  • Afirma las verdades fundamentales de la fe cristiana histórica:
  • La doctrina de la Trinidad.
  • La Encarnación, Nacimiento Virginal, Expiación Vicaria, Resurrección Corporal, Ascensión Gloriosa y Segunda Venida del Señor Jesucristo.
  • El Nuevo Nacimiento a través de la regeneración del Espíritu.
  • La Resurrección de los santos para vida eterna y de los malos para el juicio final y la muerte eterna.
  • La comunión de los santos, que son el cuerpo de Cristo;
  • Es fiel a esa Fe y se esfuerza en predicarla a toda criatura;
  • Denuncia y se separa de toda iglesia que niegue esa Fe, del compromiso con el error y de la apostasía de la Verdad; y
  • Contiende ardientemente por la Fe que ha sido una vez dada.

La esencia principal y la esperanza de la Iglesia Cristiana Bíblica Monte Moriah es enseñar el evangelio en su totalidad y sin límites, basándose exclusivamente en las Sagradas Escrituras, a fin de que Cristo sea formado en cada creyente; tomando una posición firme en contra de los movimientos contemporáneos que no estén en armonía con las Escrituras, mientras que se apega firmemente, sin compromisos ministeriales y denominaciones, a los linderos antiguos del Cristianismo bíblico histórico.

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